Etapa 04. Estremoz – Santo Amaro

La cuarta etapa de este camino consta de 20 kilómetros. A los 13 kilómetros del inicio llegaremos hasta São Bento do Cortiço, en donde encontraremos un bar y una pequeña tienda de alimentación justo al lado.

En Santo Amaro no hay albergue. La Junta de Freguesia de Santo Amaro pone a disposición de los peregrinos literas, aseos y duchas en los vestuarios del campo de fútbol. Existe la opción de alargar la etapa 12 kilómetros hasta Fronteira en donde hay otras posibilidades de alojamiento (Bombeiros Voluntarios o residencial A Estalagem).

Salgo temprano de Estremoz por su lado norte después de un goloso desayuno en una pastelería. El cielo estaba gris con algunos claros que dejaban escapar ocasionalmente algunos rayos de sol. Transito un par de kilómetros por una zona residencial con áreas comerciales y grandes supermercados.

Tras superar el supermercado Continente las flechas me desvían a la izquierda por una bonita pista entre olivos. Por primera vez, además de las flechas amarillas pintadas o recortadas, veo un poste de color marrón con la concha de vieira y la flecha amarilla indicando el Camino.

Camino durante 2 kilómetros entre olivos, muchos de ellos recién podados, y por un camino con algunas zonas de tierra arcillosa, que con la lluvia se convertía en un barro pegadizo que se adhería a los bordes de mis zapatillas aumentando su peso y dificultando el paso.

Llego después a una carretera sin tráfico y por la que camino unos 4 kilómetros entre prados de hierba para el ganado.

Dejo después el asfalto por una pista a la derecha que me devuelve a la dehesa. Vuelvo a abrir y cerrar cancelas, vacas pastando entre las encinas y alcornoques que me observan alertas a mi paso.

llego hasta un claro con una sencilla cancela. Dentro de la finca hay un rebaño de ovejas y un perro de raza mastín ladrando.

Me acerco y compruebo con alegría que el camino no sigue de frente, pues gira a la izquierda. Me adentro en la finca tras abrir y cerrar la cancela y sigo mi camino mientras el perro sigue ladrando pero tumbado y sin ademán de levantarse. Imagino que simplemente me estaba avisando.
Sin embargo las ovejas, más confiadas que otras que encontré anteriormente, no se asustaban por mi cercanía y se quedaron quietas observando mi caminar.

Salgo de la finca por otra cancela y metros después llego hasta una recta que transcurre entre flores de jara con la vista de São Bento do Cortiço al final de esta pista.

Al llegar me desvío unos metros a la izquierda hasta el bar para hidratar el cuerpo, que estaba abierto pero sin clientes a esa hora.
Después de la cerveza de media mañana vuelvo al cruce y continúo hasta el final del pueblo para desviarme a la izquierda por una pista de tierra.

Los últimos kilómetros hasta las inmediaciones de Santo Amaro transcurren por esta pista entre diferentes cultivos agrícolas y prados de hierba para el ganado que se alternan con olivares y viñedos.

Poco antes de entrar en la población me cruzo con la carretera nacional N-372, que atravieso y sigo de frente por otra carretera más estrecha y con menos tráfico que me conduce a la entrada de Santo Amaro por su lado oeste.

Había hablado por teléfono con la Junta de Freguesía el día anterior y me comunicaron lo que podían ofrecerme, que eran literas sin sabanas ni mantas, un cuarto de duchas y otro con servicios. Acepté y quedé en recoger las llaves en el café O Galacho, pues era sábado y la oficina de la Junta estaba cerrada.

Pregunté a un paisano y llegué hasta el bar. El dueño del bar tras mi pregunta me entregó las llaves indicándome que tenía que seguir hasta el final de la calle hasta llegar a la última casa después del campo de fútbol. Antes de despedirme le pregunté donde podía almorçar, a lo que me respondió que ellos daban comidas.

Así que me dirigí hasta el final de la calle para descubrir el lugar de acogida, que como me imaginaba era el vestuario de los jugadores.

Tenía dos vestuarios. Uno para el equipo visitante y otro para el equipo local. Uno de ellos olía un poco raro, probablemente de alguna cañería, por lo que decido inspeccionar el otro vestuario. Este tenía dos literas con unos bancos. un montón de duchas y servicios, pero no olía mal.

Me instalo y compruebo sin sorpresa que no hay agua caliente en ninguna ducha. Minutos después oigo llegar un coche y salir una persona que me llama. Abro y tras saludarme me dice que va a encender la caldera. Me pide las llaves pero no estaba la que buscaba por lo que tiene que ir a por ella a la oficina de la Junta. Al volver estuvo un buen rato intentando encender la caldera pero sin éxito, por lo que me dijo que iba a buscar a alguna persona que me dejara ducharme en su casa. Yo veía un poco lío todo y tampoco quería molestar, así que le respondí que no era necesario, que no hacía calor y no había sudado.
Quedó un poco aliviado y se despidió deseándome un buen Camino.

De todas formas me aseé un poco en el lavabo y tras cambiarme de ropa me dirigí hasta el bar antes de que se hiciera tarde para comer.
Al llegar vi una mesa preparada para 6 comensales y en otro lado ya tenían otra preparada para mi con un mantel y cubiertos. Me senté y la hija del dueño me trajo aceitunas, pan y una jarrita de vino tinto que le pedí para beber. Al poco rato la mujer del dueño y también cocinera, me trae una fuente de barro con un guiso de ternera con patatas diciéndome que si quiero más, solo tengo que pedirlo.

Lo cierto es que me lo comí todo y no pedí postre por que ya no me entraba nada más.

El resto de la tarde lo pasé matando el tiempo en el vestuario pues la lluvia no me dejaba muchas opciones. Pegué un folio con esparadrapo en una pequeña ventana que estaba agrietada, contesté mensajes, consulté las redes sociales, llamé a algunos amigos. etc.

A última hora de la tarde fui hasta el bar A Ponte a tomar una cerveza y a sellar la credencial y después volví al frío vestuario y cené algo de lo que llevaba en la mochila.
Me acosté poco después y me metí en el saco de dormir con calcetines, ropa interior, pantalón, camiseta térmica y forro polar. Logré conciliar el sueño pronto debido al cansancio, pero desperté un par de veces por la noche tiritando de frío.

Track de la ruta en Wikiloc.

Etapa 05. Santo Amaro – Cabeço de Vide

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