Etapa 02. São Miguel de Machede – Evoramonte

Esta segunda etapa consta de 23 kilómetros con la población intermedia de Azaruja a unos 12 kilómetros del inicio. En el centro de esta población encontraremos bares y tienda de alimentación.

Me desperté a las 06:15 para salir media hora después con las primeras luces del amanecer. Calenté leche con café soluble y lo acompañé de unos bolos de mel que había comprado el día anterior. Recogí todo y salí del albergue con la sensación de haber estado muy a gusto. Llegué a la plaza del pueblo y giré a la izquierda para salir por carretera unos 500 metros hasta una rotonda. Sigo de frente y una flecha amarilla me indica girar a la izquierda de nuevo. El mapa del GPS mostraba claramente que la carretera era el camino más corto. Por un momento pensé en atajar pero al instante descarto la idea y tomo la pista de tierra.
Esta pista nos conduce primero paralelos a una carretera nacional para después girar a la derecha tras llegar a una explotación agraria.
Sigo por esta pista contemplando un pequeño lago a mi derecha y poco después me encuentro la primera cancela de esta etapa que abro y cierro tras pasar sin ninguna dificultad.

Primera cancela

La mañana estaba fresca y soplaba un poco de viento, pero el cielo estaba sin nubes. Continúo caminando y unos metros más adelante la pista se adentra en una enorme parcela en donde pacen las ovejas a sus anchas y que se van apartando a mi paso sin dejar de observarme.

Rebaño de ovejas

Al rato me encuentro con otra cancela, más sencilla y con un sistema de apertura más artesano. Al igual que la anterior abro y tras pasar vuelvo a dejar el sistema de cierre como lo encontré.

Cancela

Unos metros después el camino gira a la derecha por una pista de arena clara y flanqueada en tramos por encinas. Sigo durante un kilómetro espantando a los conejos a mi paso hasta toparme con una nueva cancela. Este portón estaba anclado con un candado electrónico de combinación. Combiné los números 1234 y 0000 sin resultado positivo, por lo que sin dudarlo utilicé las barras de la cancela a modo de escalera para subir y descender por el otro lado.

Cancela con candado

Sigo por esta pista unos 2 kilómetros y salgo a la carretera. Por poco tiempo, pues una flecha amarilla me invita a seguir por un camino de hierba a la izquierda, Más adelante encuentro otra cancela me lleva un poco más de tiempo traspasar, pues además del alambre superior que sujeta las estacas, tenía dos cuerdas que tuve que desatar y volver a anudar desde el otro lado.

A los pocos metros giro a la derecha para alcanzar de nuevo la carretera, retroceder unos metros y coger otra pista que evita que sigamos por asfalto.
Después de este rodeo, salgo hasta otra carretera sin tráfico que me lleva directo a la población de Azaruja.

Al entrar en esta población, antes de girar a la derecha hacia su iglesia, se encuentra el restaurante Bolas, pero todavía estaba cerrado por lo que me desvié del trazado a la izquierda unos 250 metros para llegar hasta la Praça do Morgado Torres, en donde además de un bonito pelourinho hay dos bares, una pastelería y una pequeña tienda de alimentación.

Tras hidratar el cuerpo a media mañana con una Sagres, me senté en un banco de la plaza para descalzarme y enfriar un poco los pies y las zapatillas. Poco después veo llegar a una pareja de extranjeros de avanzada edad con mochilas. Les saludo, se acercan a mi y tras presentarnos me comentan, hablando en inglés, que son de Alemania y que están caminando por la Vía Lusitana siguiendo el libro de Hermann Hass. Respondo que ya lo conocía, pero que yo estaba haciendo el Camino de Santiago y que a pesar de coincidir en muchos puntos, íbamos por caminos distintos en muchas partes del trazado. Seguimos conversando sobre nuestros recorridos y nos despedimos poco después esperando vernos de nuevo en Evoramonte.

Recupero el trazado y paso cerca de la iglesia. Al rato entro en un pista de tierra que me lleva por una bonita dehesa de encinas y alcornoques sobre un manto de hierba verde y pequeñas flores silvestres.

Sigo caminando por este bonito y solitario entorno. Me encuentro con un claro y un pequeño arroyo que vadeo sin dificultad y continúo caminando de nuevo por la dehesa siguiendo las flechas amarillas.

Poco después aparece ante mi una piara de cerdos oscuros rebuscando bellotas debajo de una encina. Tras percatarse de mi presencia me observan con cautela mientras me acerco y al rato salen corriendo despavoridos. Se nota que no pasa mucha gente andando por estos caminos.
De nuevo más olivos y la vista en el horizonte de Evoramonte y su castillo.

Los últimos kilómetros de esta etapa transcurren por fincas y dehesa hasta llegar a las inmediaciones de Evoramonte en donde aparecen fincas con viñedos y más olivos.

Al fondo Evoramonte y su castillo

En esta localidad no hay albergue y las opciones de alojamiento que hay son caras y algo alejadas. La Junta de freguesia de Evoramonte intenta ayudar en lo posible buscando una alternativa. En mi caso, tras una llamada el día anterior, me facilitó el número de teléfono de Maria Isabel, una amable señora que alquila una pequeña casa al lado de la suya por 10 € la noche, y en la que acordé alojarme ese día.

Superada la última cuesta ya en la entrada de la población, me detuve en el bar de la estación de servicio para hidratar y preguntar donde se ubicaba la casa de María Isabel. La empleada amablemente intentó explicarme por donde tenía que llegar, pues queda a 1,5 km hacia atrás, cuando unos obreros que estaban tomando café se ofrecieron a llevarme pues se dirigían hacia allí. Así que tras acabar la cerveza y los cafés nos montamos en la carrinha de trabalho (Pick-Up) y me dejaron en la casa de mi anfitriona.

Casa que alquila Maria Isabel

Tengo que reconocer que estuve genial a pesar de la pequeñas reformas que estaba llevando a cabo. Tenía una pequeña cocina comedor en la entrada y en otra habitación una cama grande y un baño con ducha anexo, separado por media pared.

Habitación de la casa

Tras una ducha caliente, salgo de nuevo a caminar kilómetro y medio para comer en el restaurante El Emigrante. A pesar de ser un poco tarde me atendieron muy bien y disfruté de un rico plato de ternera en salsa de tomate, acompañado de pan y de la correspondiente jarrita de vino tinto.

Vitela em Molho de Tomate

Regreso a la casa y tras dormir una pequeña siesta vuelvo de nuevo al pueblo para sellar la credencial en la Junta de Freguesia. La amable chica de la oficina tenía impreso un mapa para indicarme como llegar a la casa. Le explique lo ocurrido y estuvimos un buen rato conversando. Me despedí de ella agradeciendo toda la atención y subí después hasta el castillo.
El esfuerzo mereció la pena, pues pude pasear por encima de sus murallas y fotografiar el interior del recinto amurallado, el castillo y también las bonitas vistas de alrededor.

Interior de la fortaleza

De vuelta en el pueblo y antes de bajar a la casa, me detuve en una tienda para comprar alimentos para la cena, y también para llevar en la mochila, pues en la siguiente etapa no hay ninguna población intermedia.

Después de cenar salí al jardín con una taza de té y media hora después me retiré a descansar pues hacía frío afuera y comenzaba a llover.

Track de la ruta en Wikiloc.

Etapa 03. Evoramonte – Estremoz

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