Etapa 01. Évora – São Miguel de Machede

Esta primera etapa consta de 23 kilómetros con la población intermedia de
Nossa Senhora de Machede a los 13 kilómetros del inicio, en donde encontraremos un bar y una pequeña tienda de alimentación.

Dormí estupendamente en el albergue y esa mañana no madrugué, pues quería estampar en mi credencial el sello de la Catedral de Évora que abría sus puertas a las 09:00. Así que desayuné en el primer bar que encontré abierto y luego me dirigí hasta la catedral, que antes de la hora ya tenía sus puertas abiertas.

Catedral de Évora

Tras una breve visita a su interior y con el primer sello en mi credencial, bajé las escaleras del templo y me encontré la primera flecha amarilla de este Camino.

Hablando de flechas amarillas, me gustaría resaltar que las etapas que realicé hasta Crato las encontré bien señalizadas. En algunos puntos podemos llegar a despistarnos y tomar el camino equivocado, es por ello que hay que detenerse en los cruces y buscar bien la flecha amarilla por que suele aparece siempre indicando la dirección correcta.
De todas formas, encendí el GPS Garmin que siempre suelo llevar para guiarme y  para grabar el recorrido. La App oficial también incluye los tracks (rutas) sobre el mapa y nos muestra nuestra ubicación actual sobre la ruta. Puede sernos de mucha utilidad si en algún momento nos despistamos y nos desviamos del trazado oficial.

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Salgo de la ciudad por su lado oeste, y tras pasar algunos complejos residenciales transito por carretera sin tráfico unos 500 metros para desviarme luego a la derecha y poco después entrar en una pista de tierra con un vallado a ambos lados.

Camino por quintas, fincas de cultivo y prados con ganado pastando entre las encinas y alcornoques durante algunos kilómetros. El camino es cómodo y apenas tiene desniveles por lo que mantengo un buen ritmo disfrutando de la fría pero soleada mañana.

Unos kilómetros más tarde me encuentro con un pequeño arroyo que en época de muchas lluvias puede obligarnos a descalzarnos. En esta ocasión pude sortearlo sin dificultad pasando por encima de las hierbas del lado derecho.

Después de superar el arroyo alcanzo una loma y diviso en el horizonte la población de Nossa Senhora de Machede, a la cual llego después de andar un par de Kilómetros.

Me detuve en la terraza del bar A Lareira para hidratar el cuerpo con una Sagres fresquita. Me descalcé con discreción para dejar respirar mis pies y 15 minutos después reinicio la marcha.

Me dejó una buena impresión esta tranquila población. La mayoría de sus casas pintadas de blanco y los marcos de puertas y ventanas en azul marino. Hasta su iglesia nos muestra esta característica decoración.

Iglesia Parroquial de Santa Maria de Machede

Dejo atrás la casas y sigo caminando entre fincas con encinas y alcornoques diseminados por todos lados para poco después adentrarme en enormes plantaciones de olivos a ambos lados del Camino.

Tras superar esta zona de olivares sigo por prados cerrados con vallado en donde pacen felices las vacas y algún rebaño de ovejas.

Después de unos 4 kilómetros disfrutando de este bonito paisaje entro en São Miguel de Machede y me dirijo directamente al restaurante A Varanda, pues eran las 14:30 y en Portugal ya es un poco tarde para comer. Dejo la mochila y bastón en la entrada para no molestar a los paisanos que tomaban café y le pregunto a la camarera si es tarde para comer. Salió de la barra a preguntar a la cocinera y al rato vino a decirme que solo le quedaba lasaña.
La gastronomía portuguesa no defrauda. Hasta el plato más sencillo lo elaboran tan bien que te chupas los dedos. Con la lasaña, acompañada de una ensalada, un pan blanco y una jarrita de vino tinto, me quedé como un Pepe.

Salí del restaurante y me dirigí hasta el Lar de São José Operário. Tras llamar a la puerta y presentarme llamaron a una responsable que ya sabía de mi llegada, pues Teresa de Évora se lo había comunicado. Me condujo hasta una casa anexa cerca de la iglesia y me mostró una habitación con tres camas, un baño con ducha de agua caliente, y una cocina con un fregadero, un microondas y una cafetera.

Me indicó donde estaban las sabanas, las mantas y el libro de registro. Acto seguido me preguntó si quería xantar (cenar). Le dije que si y me ofreció dos horarios. A las 18:00 con los ancianos, o a las 19.00 yo solo. Escogí este último horario y estuve cenando acompañado de una cocinera que andaba a sus labores, mientras yo intentaba acabar una bandeja de carne con pasta y una ensalada.

Había acordado con Teresa pagar aquí el alojamiento de ayer y de hoy, y tras acabar de cenar le pregunté a la cocinera cuanto tenía que pagarle. Me contesta 15 € y tras ver mi cara de duda me desglosa verbalmente el importe en 10 € el alojamiento y 5 € la cena. Le dejé un billete de 20 € que aceptó con una sonrisa y un obrigada .

Tras la cena regreso al albergue y me registro en el libro. Soy el peregrino número 12 desde mayo del 2018. Probablemente haya pasado alguno más que no se registró en el libro, pues no es obligatorio. Después calenté un té en el microondas y salí al callejón a disfrutar de los últimos rayos del sol mientras repasaba la etapa del día siguiente y fumaba un cigarrillo.

Albergue de São Miguel de Machede

Recogí la ropa que lavé por la tarde totalmente seca por el sol y el viento y me retiré a descansar en una cómoda cama.

Track de la ruta en Wikiloc.

Etapa 02. São Miguel de Machede – Evoramonte

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